En la encrucijada: instalados en la dinámica de querer cambiar el sistema, sin que al final cambie nada.

Nacho-Vallejo
4 min readMar 5, 2023
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Durante los últimos años, nuestro sistema sanitario ha sido objeto de múltiples análisis que han evidenciado importantes debilidades (aquí, aquí y aquí). Muchas de estas evaluaciones han resaltado la necesidad de realizar cambios profundos para garantizar una atención sanitaria de calidad, accesible, eficiente y centrada en el paciente. A pesar de ello, los avances han sido lentos y se han enfrentado con innumerables barreras. En consecuencia, el sistema sanitario ha quedado atrapado en una crisis perpetua, en la que se enfoca en la supervivencia, en lugar de en el crecimiento.

La complejidad del sistema sanitario como organización, sumada a la ausencia de un propósito compartido, siguen siendo factores clave para la perpetuación de su crisis. El hecho de que múltiples actores intervengan en el sistema, desde los pacientes hasta los profesionales de la salud, directivos, cargos intermedios, administración y políticos, ha generado una falta de coordinación y cohesión en las decisiones y estrategias. Además, las diferencias de opiniones y objetivos entre estos actores han generado desencuentros y dificultades para la toma de decisiones y la implementación de medidas efectivas. La necesidad de buscar acuerdos y alinear los objetivos de los diferentes actores sigue siendo un elemento no conseguido, pero integrador y fundamental para lograr avances significativos en las mejoras que necesita el sistema sanitario.

Para lograr transformaciones significativas en nuestras organizaciones, es esencial que se implementen estrategias que involucren a los diferentes actores que lo conforman. Es importante tener en cuenta que las organizaciones no cambian, son las personas las que lo hacen. Por esta razón, es prioritario articular propuestas que vayan dirigidas a sensibilizar hacia el cambio a los diferentes elementos del sistema. Por un lado, la administración y la clase política deben estar comprometidos en apoyar las iniciativas de cambio y fomentar una cultura de innovación y mejora continua en el sistema sanitario. Por otro lado, los directivos y cargos intermedios deben liderar estos procesos de cambio y trabajar en el desarrollo de habilidades y competencias necesarias para adaptarse a las nuevas dinámicas. Y, por último, hay que involucrar a los propios profesionales y pacientes, fomentando su participación en la toma de decisiones y generando un sentido de pertenencia y compromiso hacia la mejora de nuestro sistema sanitario.

La pandemia del COVID-19 ha sacudido al sistema sanitario como nunca, exponiendo sus debilidades y limitaciones, pero también su adaptación y resiliencia. En momentos de crisis, el sistema demostró su capacidad para operativizar cambios rápidos y significativos, siendo capaz de reorganizarse y desplegar recursos en tiempo récord. Esto se logró gracias al compromiso, la dedicación y el esfuerzo de sus trabajadores, quienes se convirtieron en los verdaderos héroes de la pandemia. La naturaleza y agilidad con la que se llevaron a cabo estos cambios son un claro ejemplo de lo que se puede lograr cuando se trabaja en equipo, se tienen propósitos claros y se actúa con decisión. Esta experiencia debe servir como aprendizaje y como catalizador para seguir dinamizando propuestas de cambio que permitan continuar mejorando el sistema sanitario en el futuro.

Para avanzar hacia una atención sanitaria de calidad y centrada en el paciente, se antoja necesario trabajar en tres aspectos clave a todos los niveles del sistema sanitario. En primer lugar, se deben implementar cambios en el estilo de liderazgo que potencien el liderazgo de servicio, distribuido, colaborativo y clínico, en la alta dirección y entre los profesionales. En segundo lugar, se necesita fomentar el trabajo en equipo en todas las áreas de atención sanitaria para mejorar la calidad de atención, los resultados de salud y la satisfacción laboral de los profesionales. Por último, se debe favorecer la transformación del modelo organizativo, aplanando las instituciones y estableciendo nodos y redes transversales para permitir una toma de decisiones ágil y enfocada tanto en lo urgente como en lo importante. Aunque estos cambios pueden ser desafiantes, la pandemia ha demostrado que el sistema sanitario tiene la capacidad de adaptarse y ser resiliente, lo que nos debe animar a seguir avanzando hacia una atención sanitaria más efectiva y centrada en las personas (pacientes y profesionales).

Para cambiar el sistema de manera efectiva se necesita, por tanto, continuidad y coherencia en las acciones. Esto implica tener una visión correcta, rediseñar los procesos teniendo en cuenta la perspectiva de los pacientes, integrar mejor las organizaciones y reorientar nuestras actuaciones para ofrecer salud real a las personas. Como bien señaló Laloux, el objetivo no se limita a aplicar una venda o administrar medicamentos, sino que también implica ayudar a las personas a llevar una vida valiosa, auténtica y significativa. Además, es importante recordar que los profesionales de la salud también son personas y muchos están experimentando burnout y desánimo en su trabajo. Para lograr este cambio, es necesario tener voluntad y llevar a cabo un proceso riguroso. Sin embargo, mientras nuestros líderes no dediquen suficiente tiempo al cambio, menosprecien la experiencia adquirida durante estos meses por los profesionales y no depositen su confianza en los trabajadores y pacientes para desarrollar e implementar soluciones sostenibles a los problemas, seguiremos en nuestras zonas de confort, limitándonos a una recompensa insuficiente: simplemente sobrevivir.

Es hora de aprovechar mejor nuestras energías. No basta con hacer las cosas de manera más eficiente, también necesitamos explorar nuevas formas de hacerlas. Porque si seguimos haciendo lo mismo, obtendremos los mismos resultados, y eso no es nada justo ni para nuestros pacientes ni para nuestros profesionales y condena a nuestro sistema a vivir permanentemente en la encrucijada.

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Nacho-Vallejo

Husband, father, humanist, romantic. Sometimes theater actor. Internal Medicine. My opinions are my own. #cambiahospital